Y mi voz, entre el concierto de las graves sinfonias

     de las risas lisonjeras y las locas alegrias

     se alzo robusta y sonora con la inspiracion ardiente

     que enciende en el alma altiva del entusiasmo la llama

     y hace creer al que espera y hace esperar al que ama

     que hay un cielo en donde vive el amor eternamente.

    Del labio amargado un dia por el acerbo de los males

    como la fuente abundosa fluyo la miel a raudales

    vertiendose en copas de oro que mi mano orlo de rosas

    y bajo de los esplendidos y ricos artesonados

    en los palacios inmensos y los salones dorados

   fui como flor en quien beben perfumes las mariposas

   Los aplausos resonaban con estruendo en torno mio

  como el vendaval resuena cuando se desborda el rio

  por la lobrega encañada que adusto el pinar sombrea

  genio supremo y sublime del porvenir me aclamaron

  y trofeos y coronas a mis plantas arrojaron

  como a los pies del guerrero vencedor en la pelea

 Mas un dia, de aquel bello  y encantado paraiso

 donde con tantas victorias la suerte brindarme quiso

 volvi al mundo desolado de mis antiguos amores

 cual mendigo que a su albergue torna de riquezas lleno

 pero al verme los que ausente me lloraran, de su seno

 me rechazaron cual suele rechazarse a los traidores

 Y con agudos silbidos y entre sonrisas burlonas

 renegaron de mi mumen y pisaron mis coronas

 de sus iras envolviendome en la furiosa tormenta

 y sombrio y cabizbajo como Cain el maldito

 el execrable anatema llevando en la frente escrito

 refugio busque en la sombra para devorar mi afrenta

 No hay mancha que siempre dure, ni culpa que perdonada

 deje de ser, si con llanto de contricion fue regada

 asi, cuando de la mia se borro el rastro infamante

 como en el cielo se borra el de la estrella que pasa

 pase yo entre los mortales, como el pie sobre la brasa

 sin volver atras los ojos ni mirar hacia adelante

 Y a mi corazon le dije, si no es vano tu ardimiento

 y en ti el manantial rebosa del amor y el sentimiento

 fuentes en donde el poeta apaga su sed divina

 se tu mi musa, y cantemos sin preguntarle a las gentes

 si aman las alegres trovas o los suspiros dolientes

 si gustan del sol que nace o buscan al que declina

                              CENTAURA