Nunca se cuando llega ni cuando va a marcharse.
Es un ave de paso que lo mismo detiene
el curso del otoño, que rasga primaveras.
Puede encontrarme oyendo esta rapsodia hungara
que ciñe a los crepusculos el malva de sus notas,
o dejando en mis versos todo cuanto traspasa.
Hay veces que es el alba quien me lleva asta ella
haciendo de infinito, para que sienta el peso
de sus alas caidas, refugio de las sombras.
Yo no se si te alejas, soledad, cuando cruzas
este abismo ignorado; si vienes a dejarme
tus huellas. Nunca el tiempo ha pasado
[ en tu nombre.
** CENTAURA **



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