Tiene, mi nombre, un temblor de venas y arterias

      que emergen del vientre

      y se instalan en la brevedad de cuatro letras

      cuando me llamas en la tarde,

      en la vertical azul de una nota

      que baila en mi oido.

      Me quedare mientras alguien sostenga mi nombre,

      mientras mana mi ultima belleza.

      Ternura que se desliza por el miedo

       cuando mis vestidos arden en sueños.

       Tiene, tu lengua, puntillas repujadas

        que lamen sin recato mi nombre,

        ventana por donde me llamas al amor en el haren del mar.

        El aire de levante mece el tiempo desenterrando palabras.

        Me incluyo en mi nombre, en un viaje de ida,

        borro todo reflejo de pasion que contiene el paisaje

        escribiendo la pagina en movimiento, que me corresponde

        con la certeza de ser mujer entre los mortales..

                                 CENTAURA