Silencie la fisura
en la tercera puerta que da a tu boca,
amparada en la risa que mueve
las briznas de hieba fresca.
Apacigue el alarido que corta la traquea,
por el anillo que ventila las arterias,
respirando en un alto del camino.
Me adorne de poetas y claveles,
arroje al camino el lastre de mis zapatos
y baile toda la noche sintiendo la tibieza de la tierra.
CENTAURA



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